Oídos sordos

Buenas noches! Os dejo ya la Pantalla táctil que podéis leer mañana en papel en los periódicos del Grupo Joly. ¿Qué os está pareciendo hoy Hable con ellas? A mí no me convence…

OÍDOS SORDOS

En temporadas anteriores la mala suerte influyó mucho en que Hable con ellas no se asentara en la parrilla. Tenía muchos ingredientes positivos pero sus cambios en la programación o la emisión en late night hicieron que estuviera en la cuerda floja en más de una ocasión. Esta vez su fracaso no es cuestión de mala suerte. La nueva versión del programa deja mucho que desear. A algunos de los que esperábamos con ganas su vuelta, los que hasta ahora encontrábamos en el formato presentado por mujeres una buena opción de entretenimiento, nos ha defraudado. En esta nueva etapa el formato es lento, pesado, no despierta interés y lo que es peor, no entretiene. Ni los temas que tratan, ni la forma de hacer el programa ni sus presentadoras están bien elegidos.

Mediaset

Si la televisión tiene algo mágico es el directo. Ver cómo los que están tanto delante como detrás de las cámaras trabajan en el momento en el que se está emitiendo el programa es un valor añadido para los formatos. Pues aquí también lo ha hecho mal en Hable con ellas. Si un programa no es en directo qué menos que intentar que no se note y que el falso directo sea lo más real posible. Ya el primer día quedó patente que el programa estaba grabado. Los cortes publicitarios sin sentido, en mitad de preguntas y respuestas, hicieron que los espectadores vertieran muchas críticas y pensaran que se estaban riendo de ellos.

Desde hace semanas la cadena creaba expectación ante quienes serían las nuevas presentadoras. Era complicado acertar teniendo en cuenta que había que sustituir a Marta Torné y a Yolanda Ramos, una de las mejores presentadoras de la historia del programa. Tras dos programas emitidos ha quedado claro que ni Alba Carillo ni Mónica Martínez han sido una buena elección. La primera porque no interesa más allá de su divorcio con Feliciano López. De hecho el primer programa se centró en la entrevista que le hicieron sus compañeras sobre su separación. Ella lo intenta, se implica, saca carácter. Pero no engancha. Mónica Martínez es demasiado buena y simpática. Es la que pone cordura y saber estar entre ellas. Pero se supone que este debe ser un programa gamberro y de momento ella no ha mostrado su nervio. Otra nueva incorporación es Soledad Martínez de Salazar, a quien interpreta Josep Ferré. Prometía ser un personaje que iba a marcar la diferencia. Pero se ha quedado en una promesa. Su look no es lo único anticuado. Sus comentarios e intentos de chiste también lo son. Las veteranas tampoco están en su mejor momento. El máximo interés que tiene esta vez Rocío Carrasco es su boda. Al igual que pasa con Alba, se convierte en protagonista por su vida privada. La hija de la Jurado no cae mal, pero tampoco tiene una afinidad con los espectadores que ayude a levantar Hable con ellas. La única que demuestra profesionalidad, que intenta salvar el formato, que pregunta aunque duela y que saca carácter es Sandra Barneda. El problema es que en ocasiones parece que la catalana dicta sentencia y dice sus opiniones de una forma que resulta antipática y eso, como muchos aspectos del programa, a la audiencia no le gusta.

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