La noche de Dani Rovira

Que la gala de los Goya fuese anoche un éxito de audiencia no es casualidad. Cuando vi la película Ocho apellidos vascos no me pareció un peliculón. Hay películas españolas que la superan con creces y me daba rabia que un filme repleto de tópicos con actores que tenían que hacer casi de ellos mismos para interpretar su papel tuviera un éxito que no habían tenido otras cintas más merecedoras. De hecho los premios que se llevaron los actores no me parecieron muy acertados. Pero al menos ha traído cosas buenas más allá del divertido rato que se pasa viendo la cinta. La mejor el salto a la fama de Dani Rovira, el verdadero protagonista de anoche. Solo un hombre como él, con los pies en la tierra, humilde, que recibe un premio y lo dedica con tanta generosidad y que tiene el humor sano como forma de vida es capaz de eclipsar nombres que llevan años entre los grandes del cine español. Ya comenté el otro día que cuando me enteré de que él presentaría la gala pensé, ¿qué necesidad tiene?, porque no es tarea fácil y normalmente las críticas negativas son más que las positivas. Pero el malagueño ha superado el reto con creces. Los primeros minutos de la gala Dani estaba nervioso, pero en cuanto se hizo con el escenario se metió a todo el mundo en el bolsillo. Es de agradecer que pese a las críticas a Nacho Wert y las peticiones de la bajada del IVA cultural Dani y el resto se centrasen más en alabar al cine español y hacer pasar una noche amena.

DaniRovira-PremiosGoya

 

Y eso que la previa no ayudó nada. María Casado presentó la alfombra roja y me eché a temblar, esperando que el desastre no fuera la previa de una gala infumable. Parecía más una competición en la que María y su compañero tenían que adivinar de qué diseñador iban vestidos los asistentes al evento que otra cosa. Y luego TVE pone el Telediario e Informe Semanal. Cuidado, me parece un buen programa, ¿pero para antes de la gala de los Goya? A mí me daba miedo que la gente cambiase de cadena y no recordase volver a La 1 a las 22.00. Pero los fieles al cine español no defraudaron.

Como momentos televisivos hay que destacar el beso de Dani y Clara Lago, el instante en el que Antonio Banderas pide perdón a su hija por no haberle dedicado el tiempo suficiente debido a su trabajo y cuando Carmen Machi dedicó su premio a la gran Amparo Baró. Y por supuesto, no olvidar a Carlos del Amor, que comentó la gala de forma magistral. En definitiva, una noche que fue más allá del cine, en la que se reivindicaron los derechos culturales sin pasar el límite de la redundancia y que ha subido a Dani Rovira más arriba de lo que estaba. Aunque seguro que él se sigue manteniendo con los pies en la tierra.

 

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