Los NIÑOS, peligrosa avalancha en las parrillas

Mini, Junior, Gigantes, Menudos, Kids… Todas son palabras que componen nombres de programas de televisión en los que los NIÑOS son protagonistas. Repito, NIÑOS. Un vocablo que parece no tener cabida en los títulos de los programas y que se intentan camuflar con otros con los que hacen referencia a ellos pero sin nombrarlos directamente. ¿Por qué mi insistencia en nombrar el término NIÑOS y criticar que no se utilice apenas en estos programas de televisión? Porque no se debe tapar que son NIÑOS los que se convierten en protagonistas ni hacerles creer que son más que eso. Y porque por un lado está bien que en la tele podamos ver a los pequeños protagonizando galas infumables, cantando, bailando, contando chistes, imitando, cocinando e incluso con sus propios programas de televisión, pero por otra parte la epidemia por hacerles protagonistas de estos formatos cada vez es mayor y tiene mucho peligro. Los NIÑOS que ven los programas desde casa pueden sentirse inferiores, los eliminados de los programas pueden no asimilarlo bien, y los que participan en estos formatos tienen que sacrificar su rutina y no disfrutan de lo que les toca a su edad. Pero bueno, si los padres lo permiten… Solo espero que piensen en si a los NIÑOS cuando pasen los años les hará gracia verse de esa guisa y que no solo tengan en mente el “¡Ay! ¡Qué gracioso es mi niño! Lo voy a llevar a que lo vea toda España”. Señores padres, que cuando se tiene un hijo a veces se ven cosas buenas que los demás no vemos…  Piénsenlo bien. Por el NIÑO y por quienes nos quedamos sorprendidos, y no por sus buenas cualidades, cuando lo vemos.

Algunos tienen la suerte de caer en el olvido. El problema viene cuando se convierten en NIÑOS prodigio y en el futuro se convierten en dúos musicales de gemelos que vuelven locas a las jovencitas o en cantantes que no se quitan la gorra ni para dormir y que quitan el sueño a los mayores. Otro problema es que al final quienes destacan no suelen ser los más talentosos. El gamberro, el gordito, la listilla, los egoístas. los hazme reír del resto o los que parecen más mayores de lo que son resultan ser los protagonistas de estos formatos. Y mientras los padres desde casa rezando porque a sus hijos no les dé por imitarles. 

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Fuente: antena3.com

Volviendo a la gestión de las cadenas de televisión, el remate es el horario en el que se emiten estos programas. Casi todos comienzan pasadas las diez y media de la noche y terminan a altas horas de la madrugada. Pesadillas aseguradas. Muy bien. Muy educativo. Mucho sentido común creando conflictos entre padres e hijos por la hora a la que deben irse a la cama para rendir al día siguiente en el colegio.  ¿Dónde quedaron los programas de tarde dedicados a los más pequeños de la casa? Programas en los que no hace ni falta que ellos sean los protagonistas. Dibujos animados, payasos, programas divulgativos o concursos infantiles desaparecieron de las parrillas para cambiar el “para los niños” por el “a costa de los niños”. ¿Compensa mostrar el talento de los NIÑOS pese a todos los problemas que puede conllevar? No. Y sino, que le pregunten a Joselito y Marisol.

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