El reencuentro

Mi Pantalla táctil de esta semana trata sobre Operación Triunfo, un programa muy especial… ¡Tanto como el concierto al que asistiré esta noche! También lo podéis leer en la sección de televisión de los periódicos del Grupo Joly.

El reencuentro

ninaotHoy no toca hablar de un programa que se acaba de estrenar, de un formato que esté en antena o de un presentador que esté de actualidad. Hoy es diferente. Hoy toca hablar de Operación Triunfo. Esta noche más de quince mil personas estaremos en el Palau Sant Jordi recordando uno de los mejores programas de televisión de la historia y entonando Escondidos con emoción. Tengo recuerdos de la televisión desde que era muy pequeña pero OT fue el programa que consiguió que este medio de comunicación me apasionara. Recuerdo que a mis once años, cuando comenzó la primera edición del concurso, los lunes por la noche les pedía a mis padres quedarme más tiempo despierta para poder disfrutar de las galas. Con el paso de las semanas mi habitación terminó decorada de fotografías y posters de los triunfitos con David Bisbal al frente, igual que la carpeta del colegio. Y en mi estantería cada vez había más cds con las canciones de las galas y que recopilé hace unas semanas.

Estas semanas han sido de nervios ante el concierto de esta noche y de recuerdos con los tres documentales que ha emitido TVE. No tenía las expectativas muy altas ante su emisión. Pensaba que corrían el riesgo de aburrir, de ser un simple recordatorio de las galas y la academia pero me han sorprendido gratamente. Han ido más allá de las canciones que cantaron hace quince años y de los momentos que vivieron en la academia dirigida por Nina. Es de agradecer que algunos de los concursantes además de lo bueno hayan recordado lo malo. Al contar el estrés al que estaban sometidos, que se sentían marionetas, lo solos que se sentían en algunas ocasiones o sus visitas al psicólogo han aportado verdad, naturalidad y realidad a los documentales. Alegra ver  cómo casi todos han madurado y han conseguido estabilizar sus vidas por diferentes caminos. Algunos con la música y otros con negocios muy diferentes como una heladería, pero igual de válidos.

Aunque hay dos participantes que podrían haberse ahorrado algunas actitudes y comentarios: David Bisbal y Juan Camus. Antes he confesado que era muy fan de David Bisbal pero de un tiempo a esta parte y más después de las tres entregas, he percibido que la humildad de la que siempre ha hecho gala se ha perdido un poco. Con sus compañeros ha estado distante y su actitud con Chenoa no ha sido nada natural y le ha hecho más de un feo y en más de una ocasión, algo que después de tantos años no tiene sentido. Pero la peor parte se la lleva Juan Camus. Luego se queja, pero es que se lo busca. Decir que le expulsaron porque pidió que salvaran a Verónica (sin asumir que le echaron por su voz), dar pena porque no se le trata en igualdad de condiciones (es lógico que no tenga el mismo protagonismo sobre el escenario ni el mismo sueldo que Bustamante) o marear con que va o no va al concierto de esta noche no han hecho más que la audiencia le siga considerando el triunfito frustrado. Ahora solo queda disfrutar del concierto de esta noche y que OT 1 vuelva a ser un recuerdo, porque como sigan así van a terminar como el rosario de la aurora.

Comparte esto:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on Pinterest

Add comment

Creado por Emotive Lab