Un final injusto

¡Buenos días! La Pantalla Táctil de esta semana trata sobre el final de Las mañanas de Cuatro, un programa que Mediaset no ha sabido valorar. También lo podéis leer en la sección de televisión de los periódicos de Grupo Joly.

Un final injusto

las-mananas-de-cuatroEn noviembre de 2005 Iñaki Gabilondo daba la bienvenida a los espectadores en un nuevo canal de televisión, Cuatro. Las primeras palabras del periodista fueron que el primer compromiso de la cadena era “ser creíbles. Solo así creeremos que estaremos en condiciones de entreteneros, informaros y divertiros”. El grupo Prisa ponía en marcha este canal nacido de Canal+ con el objetivo de convertirlo en un referente en el ámbito de la información. Durante los primeros años cumplió su promesa, pero desde que Mediaset adquirió Cuatro todo cambió. Desde que se convirtió en la hermana pequeña de Telecinco la cadena ha cambiado por completo. Ha pasado de ser referente en información a perder el rumbo. De Gabilondo ya ni rastro. Ni de otros tantos rostros que han pasado por Cuatro y que pese al valor añadido que aportaban con su profesionalidad, los directivos han decidido apartar. En su programación ya no quedan programas de actualidad y las Noticias tienen menos duración que la información deportiva. Lo han intentado, o por lo menos han hecho creer que lo intentaban, pero no han sabido cuidar a sus programas de actualidad. El último superviviente ha sido Las mañanas de Cuatro, que esta semana echa el cierre. La cadena va a aprovechar que comienza el Mundial de fútbol para eliminar el programa presentado por Javier Ruiz de su parrilla. Este formato no merece este final. Concha García Campoy, Marta Fernández, Jesús Cintora (al que despidieron por su buen trabajo) y Javier Ruiz, los cuatro presentadores que se han puesto al frente de este programa durante los años que ha estado en antena, han dado muestra de que existen buenos profesionales que quieren contar a los espectadores la información. Ellos han capitaneado un equipo de personas que ahora se quedan sin trabajo porque Vasile prefiere el reality a la realidad. Una lástima que los intereses empresariales estén por encima de la intención con la que nació la cadena.

Hacer frente a Ferreras y a su Al rojo vivo de La Sexta es casi imposible. Pero en su principal rival Vasile y compañía tienen la mejor muestra de que la información política y la actualidad interesan a la audiencia. El problema es que los responsables de Mediaset no han sabido (o no han querido) aprovechar la oportunidad. Algo que ha destrozado tanto al programa como a Cuatro. Aún no se sabe si su sustituto será Mujeres y hombres y viceversa. Si lo fuera sería un claro ejemplo de cómo lamentablemente están llevando a Cuatro al precipicio.

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